Comienzos de la ciudad mas influyente
del siglo XVII
Con el descubrimiento de la riqueza del Cerro, en la forma mas caótica
que pueda imaginarse y sin que nadie atendiera al bautizo de la recién
nacida mediante acto formal de fundación habia surgido ya
una nueva ciudad, que llevaría tambien el nombre de la montaña
a cuyas faldas se cobijaba.
Potosi fue poblada casi al asalto. Miles de personas de toda condición
llegaban a las minas provocando incluso el despoblamiento de las
islas del Caribe, y la ciudad creció súbitamente. El
abigarramiento humano era notable, funcionarios reales, aventureros,
soldados, traficantes, marineros, extranjeros de lejanos países,
indios, negros, esclavos (algunos libertos), gentes de todos los
oficios imaginables y de todos los niveles sociales y económicos.
Fundación de la Villa Imperial
Se fundo la Villa, en 1546, por Don Juan de Villarroel,
los Capitanes Diego Centeno y Santandia, y el Maestre de Campo Cotamito,
habiéndose confirmado, en favor del primero, el título
de descubridor del Cerro y fundador de la Villa de Potosi, por el
rey de España, Cárlos V, mediante cédula de
28 de enero de 1547, despachada en Ulma, en la que se le concedió el
titulo de Villa Imperial de Potosi y se le designo el escudo de armas
que debia servirle de blason.
En el escudo de armas recibido aparece el cerro rico en campo blanco,
con dos coronas del Plus Ultra a los costados, la imperial corona
al timbre y la siguiente leyenda al pie:
Soy el rico Potosi
Del mundo soy el tesoro
soy el rey de los montes
y envidia soy de los reyes
En agosto de 1565, mediante cédula real,
Felipe II concedió a Potosi las armas reales de España:
en campo de plata un águila imperial "y en medio, dos
castillos contrapuestos y dos leones, debajo el cerro de Potosi,
a los dos lados las dos columnas del Plus Ultra, corona imperial
al timbre y por orla el collar del toison".
El virrey Francisco de Toledo, con cédula firmada en Arequipa
en agosto de 1575, añadio al escudo potosino una frase latina
colocada en el cortorno del óvalo central:
Caesaris potentia
pro rexis prudentia
iste excelsus mons et argénteus
orbem debelare valet universum
("El poder del emperador así como la
prudencia del rey y esta excelsa argéntea montaña,
bastan para señorearse del orbe universal.")
Riquezas de Potosi
Las fabulosas riquezas que las entrañas del
Cerro guardaban habrían de ser largamente explotadas por la
Corona española, que sufrió con ellas un hartazgo malsano.
El metal argentífero financió las guerras sostenidas
por la Casa de los Habsburgo en Flandes, Francia, Alemania, Italia,
el Mediterráneo contra el gran Turco, Inglaterra y dio un
formidable impulso al establecimiento de la economía precapitalista
en Europa revolucionando los precios.
Es asi que desde que en 1556 el Gobierno español creo el impuesto
del quinto; y aunque su cobro no puede dar la medida exacta de lo
explotado, para formar una idea siquiera aproximada, bastará considerar,
que hasta 1651 [en 107 años de explotación] ese impuesto
produjo a la corona de España la enorme suma de 3.240.000.000
de pesos fuertes.
Esto nos demuestra que Potosi era el centro del sistema de producción
de semejante poder económico, el lugar donde la plata estraída
era convertida en lingotes y moneda para su exportación.
De ahí que el Cerro y la Villa hubieran sido exaltados por los
cronistas e historiadores con adjetivos superlativos como Monte Excelso
o Cerro Madre de América, que Cervantes por boca del Quijote
elogia un remedio que le da Sancho diciendo que las minas de Potosi
no podían pagáserlo; que los diccionarios ingleses emplearan "As
rich as Potosi" (tan rico como Potosi) cual sinónimo de
opulencia; que cuatro ciudades y poblaciones del Brasil, ocho de Colombia,
una de España, dos de Estados Unidos de América, dos
de Nicaragua, dos de la Argentina y cinco de Mexico, lleven el mismo
nombre de ciudad fundada en los Andes bolivianos en 1546 y que la montaña
figurara incluso en el antiguo mapa chino del Padre Ricci con el nombre
Pei-tu-shi.
La Población
El censo que mandó levantar el Virrey Toledo
en 1572 (a menos de treinta años de la fundación de
la ciudad) arrojó una población de 120.000 habitantes,
por encima de Sevilla, la ciudad más poblada de España
precisamente por su vinculación estrecha a América
como puerto de embarque de la Casa de Contratación.
Solamente Venecia en el mundo podía rivalizar en número
de habitantes con esta ciudad enclavada en un remoto y altísimo
lugar de la Cordillera de los Andes. Durante la primera mitad del
siglo XVII la ciudad continuó creciendo hasta llegar a los
160.000 habitantes, según el empadronamiento que mandó hacer
el Presidente de la Audiencia de Charcas, Francisco Nestares Marín.
Para entonces había unos 4.000 españoles provenientes
de la península, y otros tantos nacidos en Potosi, así como
40.000 criollos y 6.000 negros y mulatos. Encontrábanse tambien
extranjeros de diversas partes, portugueses en primer término,
pero tambien holandeses (una de las vetas mas famosas era conocida
como la de "los flamencos"), italianos, ingleses, alemanes
y hasta un turco, Emir Sigala, que aparece en el libro de Arzans,
cuya historia es notable, pues engaño a las autoridades españolas
sobre su origen y religión, ya que, con el nombre de Georgio
Zapata, y en sociedad con un alemán, Gaspa Boti, trabajó en
minas, y se llevó a España una enorme fortuna con la
que se retiró finalmente a Constantinopla. El resto de la
población era formado por los indígenas.
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